Apostol Cesar Oviedo - Te espera una cosecha grande
Trabajás, te esforzás, intentás salir adelante, pero a veces parece que todo cuesta el doble. Y en medio de eso, surge una duda incómoda: ¿Y si nunca llega lo que estoy esperando?
Ahora, Jesús plantea algo completamente distinto a esa idea:
“La cosecha es grande, pero los obreros son pocos.”
— Mateo 9:37
O sea… el problema no es que falte. El problema es que hay mucho disponible… pero pocos preparados para tomarlo.
No hay escasez en Dios (aunque la realidad diga otra cosa)
Vivimos en un contexto donde la palabra “escasez” está en todos lados:
- falta de plata
- falta de oportunidades
- falta de trabajo
- falta de estabilidad
Y sin darte cuenta, eso se te mete en la cabeza. Empezás a pensar en chico, a esperar poco, a conformarte. Pero Jesús dice algo que rompe ese límite:
“La cosecha es grande.”
No dice “más o menos”, no dice “justita”, no dice “alcanzará con suerte”.
Dice: grande. Dios NO trabaja en modo crisis. Dios trabaja en abundancia.
El tema es que muchas veces nosotros vivimos como si no hubiera nada… cuando en realidad hay mucho, pero no lo estamos viendo o tomando.
Lo que soñaste no era exagerado
Hay sueños que uno tuvo y después los fue bajando. No porque no fueran válidos, sino porque la vida fue pegando:
- “eso no es para mí”
- “ya es tarde”
- “no se dio”
- “me conformo con esto”
Pero este pasaje te vuelve a levantar la mirada: lo que Dios preparó es grande.
Tu sanidad no es chica.
Tu libertad no es chica.
Tu propósito no es chico.
El problema no es que soñaste mucho…
el problema es que después empezaste a creer menos.
El verdadero problema: no estar preparado para recibir
Jesús no se queja de la cosecha.
Señala otra cosa: “los obreros son pocos.”
Traducido a hoy:
- hay oportunidades… pero pocos listos
- hay bendiciones… pero pocos posicionados
- hay respuestas… pero pocos preparados
Es como tener una oportunidad enorme adelante… y no poder aprovecharla provocando frustración. No duele solo no tener… duele tener la posibilidad y no tomarla.
Cuando lo grande llega y no sabés qué hacer
Imaginá esto:
Tenés un campo lleno de producción lista.
Las uvas explotando, el trigo listo, todo en su punto.
Pero no hay gente suficiente para cosechar.
¿Resultado?
Se pierde.
No porque faltó fruto… sino porque no se levantó a tiempo.
Eso pasa también en la vida:
- oportunidades que se pierden
- relaciones que no se supieron cuidar
- procesos que no se aprovecharon
- puertas que se abrieron… pero no se cruzaron
Y después queda esa sensación amarga: “esto lo podría haber vivido distinto”
Dios ya preparó cosas grandes… ahora te toca moverte
Hay algo que este mensaje deja claro:
Dios ya hizo su parte. La cosecha ya está.
Ahora viene lo nuestro:
- creer
- posicionarse
- actuar
- tomar lo que está disponible
La fe no es solo esperar. Es también responder al llamado a la cosecha.
Sanidad, libertad y propósito: no son ideas, son cosas reales
El mensaje baja a tierra algo importante: No estamos hablando de conceptos abstractos.
- Sanidad: no es teoría, es algo que Dios quiere hacer real en tu vida
- Libertad: no es una frase linda, es salir de lo que te ata
- Salvación: no es religión, es una nueva vida
Y todo eso forma parte de esa “gran cosecha”.
Una palabra para el que siente que está perdiendo oportunidades
Si hoy sentís que la vida se te está pasando…
Si pensás que podrías estar mejor pero no sabés cómo…
Si ves que hay más, pero no llegás…
Entonces esta palabra es para vos: no es que no haya suficiente es que tenés que empezar a posicionarte para tomarlo.
Dios no está limitado. Pero muchas veces nosotros sí lo estamos:
- por miedo
- por incredulidad
- por cansancio
- por experiencias pasadas
Conclusión
Jesús no vino a decirte que te resignes. Vino a decirte que hay más.
La cosecha es grande. Las oportunidades existen. Las promesas están. Pero hace falta algo clave: decidir levantarse y tomarlas.
Porque al final del día, lo más triste no es que falte… es que haya mucho… y no lo aproveches.