Apostol Cesar Oviedo - Reabrir los pozos cuando tu vida se estancó
No fluye la paz. No fluye la fe. No fluye la motivación. No fluye la economía.
Y lo peor no es solo que falte, es esa sensación de estar trabado, como si algo que antes funcionaba hoy ya no responde. En un país como el nuestro, donde todo es cuesta arriba, esto se siente todavía más fuerte. Pero la Biblia muestra una escena que habla directamente a ese momento:
“También reabrió los pozos que su padre Abraham había cavado, porque los filisteos los habían tapado…”
— Génesis 26:18
Acá no hay magia. Hay una clave espiritual y práctica: cuando algo se tapó, hay que volver a abrirlo.
Cuando la vida se tapa (y no sabés por qué)
Los pozos en la Biblia eran vida. Sin agua, no había familia, no había producción, no había futuro. Hoy los “pozos” pueden ser:
- tu fe
- tu ánimo
- tu economía
- tu propósito
- tus relaciones
Y muchas veces pasa esto: Antes fluía y ahora no. Antes había entusiasmo y ahora hay desgaste. Antes creías y ahora dudás. Eso no significa que se terminó. Significa que algo se tapó.
Abraham cavó… pero Isaac tuvo que reabrir
Acá hay una verdad clave: Abraham había hecho el trabajo. Había cavado los pozos. Había abierto caminos. Pero vinieron otros y los taparon. ¿Resultado? Isaac tuvo que volver a hacer el trabajo.
Esto habla directo a una realidad actual:
- familias con herencias espirituales que se descuidaron
- personas que alguna vez tuvieron fe, pero la dejaron
- proyectos que se iniciaron bien… pero se frenaron
La fe no se hereda automáticamente. Se activa de nuevo.
Los “filisteos” de hoy que tapan tu vida
La Biblia dice que los filisteos taparon los pozos. Hoy no vienen con palas vienen con otras cosas:
- estrés constante
- problemas económicos
- frustraciones
- decepciones
- rutina
- distracciones
- malas decisiones
Y sin darte cuenta, todo eso empieza a tapar lo que antes fluía. No es que Dios dejó de bendecir. Es que algo se fue acumulando encima.
Reabrir el pozo duele… pero es necesario
Isaac no se quedó quejándose. No dijo: “Bueno, ya fue, no hay agua.” Se puso a trabajar. Reabrir un pozo implica:
- remover tierra
- sacar lo que estorba
- volver a esforzarse
- insistir aunque cueste
En la vida espiritual pasa lo mismo. Volver a orar cuando no tenés ganas. Volver a creer cuando dudás. Volver a intentarlo cuando te fue mal. No es cómodo… pero es necesario.
La fe vuelve a hacer fluir lo que parecía perdido
Hay una frase clave en el mensaje: “El que cree, de su interior correrán ríos de agua viva.” O sea… el pozo no está afuera solamente. También está adentro tuyo.
Cuando la fe se activa:
- vuelve la esperanza
- vuelve la claridad
- vuelve la fuerza
- vuelve la dirección
No porque cambió todo afuera de golpe… sino porque algo volvió a fluir adentro.
Lo que es de fe… dura en el tiempo
Hay un detalle tremendo: Ese pozo que fue reabierto seguía dando agua cientos de años después. Eso te muestra algo importante:
Lo que Dios hace desde la fe… no es descartable, es duradero. No es emoción del momento. No es motivación pasajera. Es algo que sostiene generaciones.
Una palabra para el que hoy se siente estancado
Si hoy sentís que estás trabado que perdiste el impulso que ya no es como antes, que algo se apagó, entonces esta palabra es paera vos:
no está todo perdido… está tapado.
Y si se tapó… se puede destapar. Pero hay que decidirse.
Isaac no creó algo nuevo. Recuperó lo que ya estaba.
Y eso es clave. Porque tal vez hoy no necesitás empezar de cero necesitás volver a lo que ya conocías:
- la fe
- la búsqueda de Dios
- la dependencia
- la entrega
Cavá de nuevo.
Sacá lo que estorba.
Volvé a creer.
Porque cuando el pozo se abre… el agua vuelve a correr.