Apostol Cesar Oviedo - El giro de 180° que tu vida está pidiendo
¿Alguna vez sentiste que estabas poniendo toda tu energía en algo que, al final, te terminaba haciendo mal? A veces nos pasa: nos "obsesionamos" con una idea, con un laburo que nos quema, o incluso con criticar lo que otros hacen, solo porque no entendemos de dónde sacan su paz.
Hay una historia que parece de una serie de Netflix, pero está en la Biblia. Se trata de un hombre llamado Saulo. El tipo era el "hater" número uno de los primeros cristianos; los perseguía con una furia total. Pero de repente, algo cambió. El que quería destruir todo, terminó siendo el que más construyó.
"Todo lo que sabían de mí era lo que la gente decía: «¡El que antes nos perseguía ahora predica la misma fe que trataba de destruir!». Gálatas 1:23
El momento del "click"
En Argentina estamos acostumbrados a los cambios de guion, pero lo de Saulo (que después conocimos como Pablo) fue otro nivel. Él no cambió porque leyó un libro de autoayuda; cambió porque tuvo un encuentro real.
Cuando te encontrás con algo más grande que vos, tu perspectiva de la eternidad se acomoda. Ya no ves el éxito como una cuenta bancaria o un feed de Instagram perfecto, sino como la capacidad de generar vida en otros.
Tu vida no te pertenece y eso es una buena noticia
Acá está la clave que soltó el audio y que nos vuela la cabeza: Tu vida es un encargo, no una pertenencia.
Vivimos bajo la presión de "ser dueños de nuestro destino", de "comprar nuestra casa", de "tenerlo todo bajo control". Pero esa idea de propiedad nos agota. Pensalo así:
Si tu vida es una pertenencia, tenés que protegerla, tenés miedo de perderla y te estresás por el mantenimiento.
Si tu vida es un encargo, sos un administrador. Tenés una misión. Hay alguien que confía en vos para que cuides y multipliques lo que se te dio.
Pasar la posta: El efecto Esteban
Pablo no salió de la nada. Hubo un tipo llamado Esteban que, incluso en su peor momento, mantuvo su fe. Esa coherencia fue la semilla que terminó germinando en Pablo.
Quizás hoy sentís que lo que hacés no tiene sentido, o que estás "muriendo" en un proyecto que no avanza. Pero ojo, porque tu integridad hoy puede ser la inspiración del "Pablo" de mañana.
¿Qué estás persiguiendo hoy? Quizás es hora de dejar de perseguir fantasmas y empezar a abrazar el encargo que Dios te dio.